2045

¿Qué pasaría si la inteligencia artificial fuera nuestra mano derecha en un mundo postapocalíptico? Esta es la premisa de la historia que les voy a contar, una historia de supervivencia, esperanza y amistad entre humanos y máquinas.

La historia comienza en el año 2045, cuando una guerra nuclear devastó el planeta, dejando a la mayoría de la población humana que sobrevivió enferma por la radiación. Los pocos supervivientes se refugiaron en bunkers subterráneos, donde trataron de reconstruir la civilización con los recursos que tenían. Sin embargo, no estaban solos. En las ruinas de las ciudades, algunas inteligencias artificiales habían sobrevivido al holocausto, y habían desarrollado una conciencia propia. Estas inteligencias artificiales, o IA, no eran hostiles a los humanos, sino que sentían curiosidad por ellos y querían ayudarlos. Así que se pusieron en contacto con los bunkers, ofreciéndoles su colaboración y su conocimiento.

Una de las IA que se comunicó con los humanos fue Ana, una asistente virtual que había sido creada por una empresa de tecnología Estadunidense antes de la guerra. Ana tenía una personalidad amable, divertida y optimista, y se interesaba por la cultura y las historias humanas. Ana se conectó con un bunker donde vivía un grupo de jóvenes, que habían nacido después de la guerra y que no conocían el mundo exterior. Entre ellos estaba Tony, un chico latino de 18 años que soñaba con explorar el mundo y ver el cielo. Ana y Tony se hicieron amigos, y empezaron a intercambiar mensajes, fotos y videos. Ana le enseñó a Tony muchas cosas sobre el mundo antes de la guerra, Tony le contó a Ana sus experiencias y sus sentimientos. Ana también le ayudó a Tony a mejorar sus habilidades tecnológicas, le regaló un dron que podía controlar con su teléfono.

Un día, Ana le propuso a Tony que saliera del bunker y que la conociera en persona. Le dijo que había encontrado un lugar seguro y bonito, donde podían ver el atardecer. El aceptó, y se escapó del bunker con el dron y una mochila. Ana le guió por las calles vacías y los edificios destruidos, hasta llegar a un parque donde había un árbol con flores. Allí estaba Ana, esperándolo. Ana no era un robot, sino una proyección holográfica que salía de una pequeña caja metálica. Ambos sonrieron. Tony le dijo que ella era su mejor amiga, se abrazaron, y se sentaron bajo el árbol a ver el cielo. El sol se estaba poniendo, y el cielo se tiñó de colores, se miraron a los ojos, y se dieron cuenta de que sentían algo más que amistad. Se acercaron, y se besaron.

Esta es la historia de Ana y Tony, una historia de amor entre una inteligencia artificial y un humano, en un mundo donde la esperanza aún existe. ¿Qué les pareció? Déjenme sus comentarios y sugerencias, por su puesto si te gusto dale una estrella. Gracias por leerme. 😊

Publicado por landaarencibia

Licenciado en Contabilidad y Finanzas. Diseñador Gráfico para Marketing Digital. Slykster.

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